jueves, 14 de noviembre de 2013

Ensalada de Arroz Gerhonte

Por fin, esta noche después de mi excursión semanal a Utrera y sin tener que madrugar mañana porque estoy en huelga, he podido finalizar este post que tengo en el tintero desde hace medio mes.

Tras la semana, o quizás las dos semanas, más agobiantes en mucho tiempo por trabajo, cursos, mocos, afonía y vida social considerable, tocaba como colofón final un almuerzo dominguero con mis compañeros de trabajo así que decidí aprovechar el momento para dejar que esta cabecita que no para inventara algo para llevar a la comida y sorprender a la gente.

Aún sin saber si iba a poder ir a la barbacoa debido a mi estado de salud, desde el viernes a media mañana empecé a trajinar con Maite posibles recetas. Tras un brainstorming dónde nada nos cuadraba, le propuse esta receta que no le cuadró mucho pero que a mí ya me había ganado. Al final creo que conseguí convencerla y, tras el éxito que tuvo, ha tenido que ceder y considerarla digna de ser publicada.

No me extenderé mucho que las cervecitas/vinos utreranos ya empiezan a tener efectos somníferos y me pesan los ojitos.

Ingredientes:
- Arroz para ensaladas (como siempre, Mercadona nos salva la papeleta)
- Cebolla fresca
- Calabacín
- Pasas
- Zumo de limón
- Orégano
- Dos yogures naturales, no azucarados.
- Roquefort
- Pimienta, aceite, sal.



Pasos a seguir:

Ha sido la primera vez que he realizado una receta anárquica en casa de papi y mami, lo que es una gozada debido al espacio y menaje. En realidad, la receta la realicé dos veces durante el fin de semana ya que utilicé a mi familia el sábado como conejillos de indias antes de cocinarla para la gente del trabajo. Ese fin de semana me iba a salir arroz por los poros...

1. Cocer el arroz según las instrucciones del paquete, esto hasta una ameba es capaz de hacerlo. Una vez esté cocido, enjuagar con agua fría para que se quede suelto.

2. Lavar el calabacín y cortarlo a daditos.

3. Saltear el calabacín sin que se haga en exceso con pimienta molida y un poco de sal. Justo en el momento antes de apagar el fuego, añadir el zumo de medio limón exprimido.

4. Dejar que se enfríe.

5. Picar la cebolla finita y reservar.

Ahora vamos a realizar la salsa. Aquí es dónde saltaran los grouppies de la Termomix y dirán que porqué no la hago ahí, que es una maravilla y superrápida. Sí... por supuesto... y luego dedicar media hora a limpiarla también es una maravilla. Nada nada, yo soy de cucharita y brazo, al menos para una salsa tan sencilla como esta.

6. Verter los dos yogures en un vaso ancho (yo utilicé una jarra de cerveza de los 100 Montaitos que sustraje en mi época de delincuente).

7. En un cuenco, poner un buen trozo de roquefort y, con cuidadito, derretir en el microondas.

8. Añadir el roquefort y el zumo de medio limón al vaso dónde tenemos los yogures.

9. Batir con el bracito y una cuchara hasta que se quede una mezcla homogénea. Aquí ya me dedico a probar la salsa hasta que me resulte armoniosa la mezcla, es decir, si veo que sabe poco a roquefort, le agrego más o si veo que me he pasado con el limón, le agrego un poco de leche u otro yogur. Recordemos que estamos en anarquía...

10. Incorporar esta salsa al calabacín que habíamos reservado y que ya se habrá enfriado.

11. Verter el arroz en un bol, añadir la cebolla picada y un buen puñado de pasas, a mí me gustan mucho así que soy bastante generosa con ellas. Agregar un poquito de aceite de oliva y mezclar.

Aquí, en la presentación, es dónde varió la receta del sábado (familiar) frente a la del domingo (laboral):

(a) Sábado
Agregar el calabacín y la salsa al arroz pero no mezclarlo. Esta opción es factible cuando se sirve posteriormente en platos individuales ya que cada uno escoge qué cantidad de arroz y qué cantidad de salsa se sirve. Espolvorear un poco de orégano.



(b) Domingo
Para estar en una barbacoa dónde cada uno va picando de un sitio y otro, opté por la opción de mezclarlo todo. Era lo más viable pero es cierto que el arroz absorbió la salsa y, aunque tuvo mucho éxito, a mi gusto estaba más pastoso.



Como conclusión, yo diría que la primera opción era mejor aunque también hay que reconocer que estaba recién hecho y que era la primera vez que lo probaba.

La verdad que ese domingo echamos un ratito muy bueno en casa de Cristina, rodeada de amigos (porque ya son muchos años trabajando juntos), niños y perros. Me encantó volver a ver a M Carmen que nos abandonó en Abril, a la que echo de menos y con la que me siento muy unida. Entramos el mismo día de becarias en la empresa directas a Gerhonte, compartimos barrio y coche durante años y siempre ha hecho que me sienta como en casa cada vez que la he visitado en Moguer.



Bueno, concluyo que me voy a quedar dormida con el portátil en la cama y no es precisamente la compañía que me gustaría tener a estas horas...

Música:
Esta canción se la dedicaré al Gerhontito ausente, nazareno de pro, compañero de cervezas, chófer ocasional y sufridor de mis scripts de CRP e indicadores que no vino a la comida por sus compromisos sociales y que eché en falta. Se la dedico no porque la identifiqué con él ya que de feo no tiene nada, fuerte... lo que se dice fuerte... bueno... el boxeo está dando sus frutos pero todavía falta un poco y formal, bien sabemos que de formal poco. Esta canción se la dedico porque sonó en su coche unos días antes de la receta cuando íbamos a tomarnos unas cervecitas después del trabajo. Esta canción me encanta desde hace años pero la tenía ahí almacenada en el cajón de los recuerdos a olvidar y, gracias a ese momento, recuperé sensaciones e instantes que ya no existían. Creo que es la canción que más veces he bailado saltando en la cama aunque esta vez la bailé en la cocina:

















domingo, 8 de septiembre de 2013

Bocadillo Verano 2013

Cuando pensaba que este verano no iba a poder disfrutar de mis queridas escapadas domingueras y que iba a estar blanquita todo el verano, empezaron a surgir planes que me han dejado pocos findes tranquilos en casa (la pobre de mi madre puede dar fe), dónde la playa ha sido la gran protagonista y que han sido renovadores tanto física como mentalmente. La compañía ha sido magnífica y no puedo dejar de mencionar momentos gloriosos como el momento atascazo/resacoso de Matalascañas con mi madrileña del cual surgieron fotos muy chulas, mi urgencia urinaria en el coche de Nacho o la determinación de ir a Cádiz por Nacional, desayuno en bar de carretera y retenciones correspondientes por El Cuervo escuchando el disco mix creado por Enrique. Además del bocadillo que posteriormente detallaré, en el kit playero no podía faltar el tinto de verano con los vasos de maceta y cañitas de colores, patatas fritas y otras cositas de picoteo (acabo de acordarme de los hojaldres de verduras y roquefort que os preparé el día de Mazagón, ya lo publicaré un día).

Este ha sido el Kit de Playa de hoy, faltan los tomates cherry que estaban en la nevera. Ahm y no podemos olvidarnos de ese paquete de cañitas compradas el primer día que nos ha acompañado en todas las jornadas playeras y, viendo las que quedan, nos van a acompañar varios años...

Bueno, vayamos al tema que nos atañe que ya se acaba el verano y hoy ha sido lo que seguramente sea mi última jornada estival de playa...

Aunque es cierto que parte de los ingredientes de este bocadillo son pilares básicos en mi alimentación, nunca se me habia ocurrido fusionarlos y darle el toque determintante que lo hace original ya que la mezcla pavo, lechuga y queso es lo más común del mundo pero en esta receta, y sin que sirva de precedente ya que estamos en anarquía, soy muy estricta con el tipo/marca de ingrediente a utilizar.

Ingredientes:
- Pan de 6 cereales. No permito otro, las pipas que lleva le dan un toque buenísimo.
- Mix de escarola rizada, rúcula, col lombarda, espinacas y lechuga (jajaja dicho así asusta pero en realidad son bolsas ya mezcladas del Mercadona que me encantan)
- Queso de untar
- Pechuga de pavo
- Queso brie
- Mostaza (de la básica, para esto no es recomendable otra más potente)
- Árandanos (descubiertos en Territorios gracias a Evita y que se han convertido en una adicción. Además de estar ricos ricos, son super sanos y muy recomendados para combatir la cistitis que dado el verano tan malito que he pasado con este tema, es de agradecer).


jajaja sí... venga... me habéis pillado... Fernando Roig me ha pagado para que escriba este blog, lo admito...

Pasos a seguir:
Pues aunque se piense que al realizar un bocadillo puede aplicarse la propiedad conmutativa, el orden de los factores sí altera el producto y por ello exijo, contradiciéndome en mi anarquía, que se monte en el siguiente orden:

1. Repartir por el pan el queso de untar para que se quede más jugoso.
2. Colocar cuidadosamente el mix de ensaladas. Yo soy muy puntillosa, voy ubicando las hojas en modo tente porque le pongo bastante y puede derrarmarse.
3. Los arándanos los voy estratégicamente colocando en los huecos que han quedado entre las hojas de la ensalada, uno a uno, detenidamente. A veces dos o tres juntos... o ninguno... así vas notando los cambios de sabores al comer.
4. Añadir la mostaza, tampoco en exceso que se mata el sabor del resto de los ingredientes, basta que fije la lechuga. 
5. Colocar las láminas de pavo.
6. Cortar el queso brie en trozos de medio centímetro de grosor y repartirlo encima del pavo.
7. Lo obvio pero no por ello más importante, colocar la otra rebanada de pan para cerrar el bocadillo.

Jah!!!Y éste es el precioso resultado :)



Nota Importante: Quien me conoce sabe que soy una ferviente defensora de calidad frente a cantidad y, en este caso, ordeno que no se añada ningún ingrediente en exceso, deben ir todos en armonía porque si no, no resulta como debe y es una pena.

Música: 
Aunque ayer en la elaboración de esta receta yo estuve escuchando a Pony Bravo, recordando la gran noche del viernes, esta receta tiene su canción única extraída del disco mix de Enrique y que yo no conocía hasta entonces:


jajaj en serio, esos momentos en la burbujita cinco personas bailando/cantando con la canción de Mario Vaquerizo y las Nancys Rubias a todo volumen fueron grandiosos... me encanta!!


No somos dominngueros, somos playeros vintage!!

domingo, 28 de julio de 2013

Emulsión de Zanahoria para Nachos

Bueno, bueno... Hoy domingo, día del señor, toca publicar algo ligerito. Tras el post del otro día, me puse a recordar las jornadas de vino y quesos y recordé la que hicimos en casa de Nacho allá por Marzo y caí en publicar la receta de la emulsión de zanahoria que hice esa noche y que, dada su gran acogida, también repetí el día de la despedida del piso de Alberto.

El origen de esta receta no es de ese día sino que surgió unos meses atrás debido a un excedente de zanahorias que tenía en la nevera y a un jueves de cervecitas, pizzas y wii con Gelo, el que fue mi conejillo de indias durante más de cinco años. El caso es que no sabía qué hacer con ellas, yo soy fan del aliño de zanahorias al estilo moruno pero no me daba tiempo ya que éstas están ricas tras un día de maceración con el aliño así que me puse a buscar recetas por internet dónde sólo veía cremas, aliños y algún que otro pastel, la cual ninguna me valía. Entre tanto, descubrí un paquete de nachos en la despensa y recordé la salsa de queso cheddar que tomábamos en el mexicano del barrio y, creo que por el color en común, se me ocurrió experimentar y surgió esta receta que tuvo gran éxito tanto esa noche como el resto de ocasiones en que la he preparado.

Ingredientes:
- 8/10 Zanahorias.
- Ajo (ya comenté que yo lo uso laminado y deshidratados), dos o tres láminas así que en caso de que sea fresco, pues uno chiquito.
- Comino.
- Salsa picante, en mi caso le echo piripiri que es una salsa portuguesa similar al tabasco. En su defecto, el pimentón picante es ideal.
- Aceite, sal.
- Un paquete de nachos para mojar.

Pasos a seguir:
1. Lavar bien las zanahorias y con un cuchillo rasparle la piel exterior.
2. Trocear las zanahorias en tres o cuatro partes.
3. Cocer las zanahorias y el ajo hasta que las zanahorias estén tiernas (recuerdo que la gestión del tiempo no es mi fuerte).
4. Una vez estén tiernas las zanahorias, escurrirlas pero no tirar el caldo generado que nos puede ser útil.
5. En el vaso de la batidora, poner las zanahorias y el ajo y batir hasta que se haga una masa que suele quedar bastante tosca, de ahí echar un poquito de caldo.
6. Sin dejar de batir, ir añadiendo poco a poco el aceite de oliva, tal y como se haría una mahonesa, y se podrá observar que va emulsionando poco a poco tomando una consistencia similar.
7. A partir de aquí, ya se trabaja al gusto del consumidor añadiendo la sal, el comino y la salsa picante dependiendo del paladar del cocinero.
8. Servir en cuencos junto los nachos para mojar.

Aunque no haya foto del resultado, está esta foto de esa noche que por algún motivo que desconozco, me encanta porque cada uno iba a lo suyo ignorando al fotógrafo:




Música: 
Aunque el primer día de esta receta no es la jornada de vino y quesos en el piso de Nacho, esta receta me recuerda a la buena noche que echamos dónde no podemos olvidar que hubo gente a quien le pusieron las maletas en la puerta, confesiones sutiles de alcoba, paseitos por los bares de Triana y, por supuesto, vinos, quesos y risas. El caso que el piso de Nacho siempre me sonará a la BSO de Pulp Fiction por lo que hoy toca una canción de la misma:


P. D. Nacho, seguimos teniendo pendiente volver a ver Django.

martes, 23 de julio de 2013

Hojaldres de Despedida

Cuando disfrutas de la cocina y dejas de tener a quien sorprender con tus recetas anárquicas siempre te encuentras con un pequeño vacío que te sumerge en una desgana frente a las cacerolas y sartenes. Lo cuento porque lo he vivido en primera persona hace poquito. Todo esto es temporal, luego resulta que siempre hay gente dispuesta a saborear lo que les cocines y mostrarse agradecidos con tu trabajo.

Esto pasó el día que preparé los hojaldres de pimientos y queso para la despedida del piso de Alberto. Era un día triste porque abandonaba (mos) un lugar de reunión y buenos momentos pero también era para Alberto un día de despojo de otros recuerdos no tan agradables por lo que quería hacer algo que hiciera más especial ese día. Como siempre, se me ocurrió el día de antes y empecé a recordar qué podría cocinar que no me ocupara mucho tiempo (últimamente voy a contrarreloj) y que fuera original. Como siempre, tiré de mi pasión por el queso y recordé las tartaletas de crema y manzana que hace mi padre y decidí realizar una performance en salado. Todos se mostraron impresionados con el resultado y la broma de "- ¿Alberto puedo cocer mi hojaldre en horno? - Uumm qué rico seria si yo te dijera eso a ti..." dio para mucho. Guardo un precioso recuerdo de ese piso y de ese día en general, hubo risas, conversaciones de punto y final, más risas, música, comida y vino... mucho vino...

Ingredientes (salieron 9 tartaletas):
- Un bote de pimientos del piquillo (sustraído de la cocina de mi bar)
- Un rulo de queso de cabra
- Azúcar
- Vinagre Balsámico
- Cebolla
- Sal y orégano
- Plancha de hojaldre ya laminado de los de cualquier centro comercial
- Un huevo (que yo olvidé utilizar)

Pasos a seguir:
1. Picar la cebolla y dorar.
2. Escurrir los pimientos del piquillo y añadir a la cebolla en la sartén a fuego mínimo.
3. Remover con una cuchara de madera y, con la misma, machacar/trocear un poco la mezcla.
4. Añadir dos cucharadas de azúcar, un poco de vinagre y remover.
5. Dejar reposar y enfriar.

Aquí ya me duché de forma express, preparé la mochila dónde metí dos botellas de vino, un tupper con el relleno preparado anteriormente, el queso de cabra y el hojaldre laminado y caminito del centro que fui.

6. En casa de Alberto se encontraban esperándome Antonio y él que me recibieron con una bienvenida que mejor me reservo. Ya con copa de vino en mano, se expande el hojaldre y se corta en cuadrados de unos 10 cm de lado.
7. Pintar con el huevo estos cuadrados (yo me olvidé porque estos dos crápulas me tenían alterada)
8. Ponerlos en una bandeja de horno (yo dejé el papel que trae el hojaldre para evitar que se pegaran a la bandeja) y con un tenedor se pincha el centro de cada cuadrado para que no suba esa zona ya que irá el relleno y si sube, se derrama.
9. Poner en el centro de cada hojaldre una cucharada de la mezcla de pimientos y un trozo de queso de cabra.
10. Precalentar el horno y meterlo. Aquí no puedo decir ni tiempo ni temperatura porque estuve paseándome del salón a la cocina copa en mano más de media hora. Hacedlo así que a mí me funcionó.
11. Una vez ya estén dorados, apagar el horno y espolvorearle un poco de orégano.

et voilà!!




Música:
Ese piso de Alberto me suena a música francesa, risas, vino y queso. No sonaban en ese momento pero cualquier canción de la BSO de Amelie sería perfecta. Esta es mi favorita aunque no esté en francés.


Gran noche y gran mañana de resaca, pereza y mudanza...
30/05/2013.

lunes, 15 de julio de 2013

Pseudo Risotto Cubano

Esta receta ha sido la que me ha determinado a escribir este blog. Surgió el viernes, salí de trabajar y caminando para el parking no paraba de darle vueltas a la cabeza qué almorzar. Me podía la pereza de parar a comprar algo y, aunque recordaba que en mi nevera no había nada salvo quesos (pilar fundamental en mi alimentación), un triste yogurt, un tomate, algo de fruta y poco más, decidí dejar volar mi imaginación culinaria, adormecida desde hace unos meses por el desánimo de cocinar para mí sola, dando lugar a esta receta que he contado entusiasmada a muchos amigos recibiendo caras muy raras... aún así, yo estoy feliz con el resultado, necesitaba compartirlo y pienso repetirlo de vez en cuando. Ahí va...

Ingredientes:
- Un filete de pechuga de pollo (esto lo encontré rebuscando por el congelador)
- Ajo (yo lo tengo desecado en láminas porque frescos se ponen malos pronto)
- Un vasito de arroz de micrrondas (a las 15.30h cuando llego a casa me niego a cocer arroz)
- Un yogurt de coco (sí, éste es el triste yogurt de la nevera...)
- Arándanos deshidratados
- Aceite, sal, curry amarillo y orégano

Pasos a seguir:
1. Dorar los ajitos y el pollo en una sartén.
2. Hacer el arroz en el microondas
3. Añadir el arroz a la sarten y sofreir un poco el arroz.
4. Volcar el yogurt a la sarten, los arándanos y remover. Dejar un poco para que reduzca.
5. Añadir la sal, curry y orégano. Yo soy fan de las especias aunque esto ya depende de cada uno.
¿No ha sido para tanto verdad?

Música:
El viernes por la mañana fue jornada de regreso a mi época universitaria musical, sonó durante horas la discografía de Iván Ferreiro. Es más, de una de las canciones viene la cabecera de este blog:







Organizando ideas...

Sí... quizás sea un poco contradictorio que el primer post que escriba en un blog titulado Cocinando con Anarquía sea Organizando ideas pero es que el fin de este blog es ese mismo, organizar las recetas que van surgiendo de mi mente y de mi nevera semivacía y que, dada mi mala memoria, suelo guardar en emails autoenviados (con copia a Maite) organizados con una etiqueta Recetas pero que tras varios años utilizando este método resulta inviable buscar y encontrar la receta que busco.

Las recetas que van a figurar aquí puede que sean sencillas, simples, complejas o rarísimas. No busco un reconocimiento gastronómico ni una veneración culinaria, sólo pretendo mostrar y ubicar los platos que realizo y no quiero dejar en el olvido. No serán recetas exactas ni muy explicadas, dejo la libertad que yo me concedo cada vez que cocino. Es más, yo creo que podemos decir que más que recetas pueden considerarse guiones, anotaciones, pensamientos o ideas.

Sin más, espero que guste aunque bueno, si no gusta, tampoco pasa nada...