domingo, 9 de noviembre de 2014

Plagiando a los pastores asturianos

Prometí escribir más a menudo, lo estoy cumpliendo. ¡Ole por mí y por mis ganas!

Este cartel se encuentra a la entrada del gym pero sirve para todo :)

He de reconocer que considero esta receta como una de las más anárquicas que se me han ocurrido. No por la mezcla de ingredientes si no por la invención y estado de los ingredientes que no es que estuvieran caducados ni lo más mínimo pero sí es cierto que llevaban en la despensa como unos cuantos meses...

Todo surgió con otra jornada de "Vino y queso" en mi piso antiguo con los de siempre aunque luego hubo más incorporaciones nuevas que originarios.

Esta entrada será rapidita, no tengo tiempo esta vez para realiarme...

Bueno, la idea me surgió pensando qué quesos llevar y/o preparar y recordando qué quesos tenía en la nevera, recordé el roquefort y me apeteció inventar algo. Dándole vueltas, rememoré el viaje que hice hace unos años a Asturias y la visita a un Lagar (lugar dónde se produce la sidra) dónde nos explicaron que los pastores de allí hacían una mezcla de cabrales, sidra y nueces que les daba mucha energía y que estaba delicioso. Nos hicieron  una pequeña muestra y doy fe de que estaba buenísimo.

Pues de ahí, se me ocurrió hacer algo parecido pero con lo que tenía por casa:

Ingredientes

- Un buen trozo de Queso Roquefort (yo tengo el de mi bar que está muy bueno y me sale gratis)
- Un paquetito de mezcla de frutos secos (yo tenía un paquete al fondo de la despensa un poco blanditos ya pero como hay que triturarlo, no se nota jajajaja) que las nueces están muy caras y yo he de pagar una hipoteca!!!
- Medio vaso de hidromiel (¿Qué es la hidromiel? Resumidamente, es una bebida alcohólica basada en fermentación de agua y miel). Yo tengo una botella de fabricación casera que me la regaló un amigo el día de mi cumpleaños y como está bastante fuerte, no se había encartado tomarla sola todavía.
 
Pasos a seguir:

Lo más fácil del mundo...

1. Echas en el vaso de la batidora el puñado de frutos secos, ni me molesté en quitar las bolitas esas amarillas que nadie sabe qué es y lo trituras hasta que quede a trocitos pequeños aunque tampoco llegue a convertirse en arena.
2. Añade en el vaso un buen trozo de roquefort y medio vasito de hidromiel.
3. Batir con la batidora hasta que quede todo más o menos mezclado, advierto que el color que toma no es especialmente bonito pero sí gustó mucho y se acabó pronto que fue lo importante.
4. Probar y añadir más roquefort o hidromiel según gusto.
5. Servir con panecillos para untar y un puñado de pasas o arándanos secos de acompañamiento.

Música:

Esa noche sonó ZAZ, los dos discos... una y otra vez mientras charlábamos sin parar. Por eso, ahí va una de mis canciones favoritas: Prends Garde À Ta Langue (Cuidado con tu lengua!)