Cuando pensaba que este verano no iba a poder disfrutar de mis queridas escapadas domingueras y que iba a estar blanquita todo el verano, empezaron a surgir planes que me han dejado pocos findes tranquilos en casa (la pobre de mi madre puede dar fe), dónde la playa ha sido la gran protagonista y que han sido renovadores tanto física como mentalmente. La compañía ha sido magnífica y no puedo dejar de mencionar momentos gloriosos como el momento atascazo/resacoso de Matalascañas con mi madrileña del cual surgieron fotos muy chulas, mi urgencia urinaria en el coche de Nacho o la determinación de ir a Cádiz por Nacional, desayuno en bar de carretera y retenciones correspondientes por El Cuervo escuchando el disco mix creado por Enrique. Además del bocadillo que posteriormente detallaré, en el kit playero no podía faltar el tinto de verano con los vasos de maceta y cañitas de colores, patatas fritas y otras cositas de picoteo (acabo de acordarme de los hojaldres de verduras y roquefort que os preparé el día de Mazagón, ya lo publicaré un día).
Pasos a seguir:
Pues aunque se piense que al realizar un bocadillo puede aplicarse la propiedad conmutativa, el orden de los factores sí altera el producto y por ello exijo, contradiciéndome en mi anarquía, que se monte en el siguiente orden:
Música:
Este ha sido el Kit de Playa de hoy, faltan los tomates cherry que estaban en la nevera. Ahm y no podemos olvidarnos de ese paquete de cañitas compradas el primer día que nos ha acompañado en todas las jornadas playeras y, viendo las que quedan, nos van a acompañar varios años...
Bueno, vayamos al tema que nos atañe que ya se acaba el verano y hoy ha sido lo que seguramente sea mi última jornada estival de playa...
Aunque es cierto que parte de los ingredientes de este bocadillo son pilares básicos en mi alimentación, nunca se me habia ocurrido fusionarlos y darle el toque determintante que lo hace original ya que la mezcla pavo, lechuga y queso es lo más común del mundo pero en esta receta, y sin que sirva de precedente ya que estamos en anarquía, soy muy estricta con el tipo/marca de ingrediente a utilizar.
Aunque es cierto que parte de los ingredientes de este bocadillo son pilares básicos en mi alimentación, nunca se me habia ocurrido fusionarlos y darle el toque determintante que lo hace original ya que la mezcla pavo, lechuga y queso es lo más común del mundo pero en esta receta, y sin que sirva de precedente ya que estamos en anarquía, soy muy estricta con el tipo/marca de ingrediente a utilizar.
Ingredientes:
- Pan de 6 cereales. No permito otro, las pipas que lleva le dan un toque buenísimo.
- Mix de escarola rizada, rúcula, col lombarda, espinacas y lechuga (jajaja dicho así asusta pero en realidad son bolsas ya mezcladas del Mercadona que me encantan)
- Queso de untar
- Mix de escarola rizada, rúcula, col lombarda, espinacas y lechuga (jajaja dicho así asusta pero en realidad son bolsas ya mezcladas del Mercadona que me encantan)
- Queso de untar
- Pechuga de pavo
- Queso brie
- Mostaza (de la básica, para esto no es recomendable otra más potente)
- Árandanos (descubiertos en Territorios gracias a Evita y que se han convertido en una adicción. Además de estar ricos ricos, son super sanos y muy recomendados para combatir la cistitis que dado el verano tan malito que he pasado con este tema, es de agradecer).
jajaja sí... venga... me habéis pillado... Fernando Roig me ha pagado para que escriba este blog, lo admito...
Pasos a seguir:
Pues aunque se piense que al realizar un bocadillo puede aplicarse la propiedad conmutativa, el orden de los factores sí altera el producto y por ello exijo, contradiciéndome en mi anarquía, que se monte en el siguiente orden:
1. Repartir por el pan el queso de untar para que se quede más jugoso.
2. Colocar cuidadosamente el mix de ensaladas. Yo soy muy puntillosa, voy ubicando las hojas en modo tente porque le pongo bastante y puede derrarmarse.
3. Los arándanos los voy estratégicamente colocando en los huecos que han quedado entre las hojas de la ensalada, uno a uno, detenidamente. A veces dos o tres juntos... o ninguno... así vas notando los cambios de sabores al comer.
4. Añadir la mostaza, tampoco en exceso que se mata el sabor del resto de los ingredientes, basta que fije la lechuga.
5. Colocar las láminas de pavo.
6. Cortar el queso brie en trozos de medio centímetro de grosor y repartirlo encima del pavo.
7. Lo obvio pero no por ello más importante, colocar la otra rebanada de pan para cerrar el bocadillo.
Jah!!!Y éste es el precioso resultado :)
Nota Importante: Quien me conoce sabe que soy una ferviente defensora de calidad frente a cantidad y, en este caso, ordeno que no se añada ningún ingrediente en exceso, deben ir todos en armonía porque si no, no resulta como debe y es una pena.
Música:
Aunque ayer en la elaboración de esta receta yo estuve escuchando a Pony Bravo, recordando la gran noche del viernes, esta receta tiene su canción única extraída del disco mix de Enrique y que yo no conocía hasta entonces:
jajaj en serio, esos momentos en la burbujita cinco personas bailando/cantando con la canción de Mario Vaquerizo y las Nancys Rubias a todo volumen fueron grandiosos... me encanta!!
No somos dominngueros, somos playeros vintage!!



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