martes, 23 de julio de 2013

Hojaldres de Despedida

Cuando disfrutas de la cocina y dejas de tener a quien sorprender con tus recetas anárquicas siempre te encuentras con un pequeño vacío que te sumerge en una desgana frente a las cacerolas y sartenes. Lo cuento porque lo he vivido en primera persona hace poquito. Todo esto es temporal, luego resulta que siempre hay gente dispuesta a saborear lo que les cocines y mostrarse agradecidos con tu trabajo.

Esto pasó el día que preparé los hojaldres de pimientos y queso para la despedida del piso de Alberto. Era un día triste porque abandonaba (mos) un lugar de reunión y buenos momentos pero también era para Alberto un día de despojo de otros recuerdos no tan agradables por lo que quería hacer algo que hiciera más especial ese día. Como siempre, se me ocurrió el día de antes y empecé a recordar qué podría cocinar que no me ocupara mucho tiempo (últimamente voy a contrarreloj) y que fuera original. Como siempre, tiré de mi pasión por el queso y recordé las tartaletas de crema y manzana que hace mi padre y decidí realizar una performance en salado. Todos se mostraron impresionados con el resultado y la broma de "- ¿Alberto puedo cocer mi hojaldre en horno? - Uumm qué rico seria si yo te dijera eso a ti..." dio para mucho. Guardo un precioso recuerdo de ese piso y de ese día en general, hubo risas, conversaciones de punto y final, más risas, música, comida y vino... mucho vino...

Ingredientes (salieron 9 tartaletas):
- Un bote de pimientos del piquillo (sustraído de la cocina de mi bar)
- Un rulo de queso de cabra
- Azúcar
- Vinagre Balsámico
- Cebolla
- Sal y orégano
- Plancha de hojaldre ya laminado de los de cualquier centro comercial
- Un huevo (que yo olvidé utilizar)

Pasos a seguir:
1. Picar la cebolla y dorar.
2. Escurrir los pimientos del piquillo y añadir a la cebolla en la sartén a fuego mínimo.
3. Remover con una cuchara de madera y, con la misma, machacar/trocear un poco la mezcla.
4. Añadir dos cucharadas de azúcar, un poco de vinagre y remover.
5. Dejar reposar y enfriar.

Aquí ya me duché de forma express, preparé la mochila dónde metí dos botellas de vino, un tupper con el relleno preparado anteriormente, el queso de cabra y el hojaldre laminado y caminito del centro que fui.

6. En casa de Alberto se encontraban esperándome Antonio y él que me recibieron con una bienvenida que mejor me reservo. Ya con copa de vino en mano, se expande el hojaldre y se corta en cuadrados de unos 10 cm de lado.
7. Pintar con el huevo estos cuadrados (yo me olvidé porque estos dos crápulas me tenían alterada)
8. Ponerlos en una bandeja de horno (yo dejé el papel que trae el hojaldre para evitar que se pegaran a la bandeja) y con un tenedor se pincha el centro de cada cuadrado para que no suba esa zona ya que irá el relleno y si sube, se derrama.
9. Poner en el centro de cada hojaldre una cucharada de la mezcla de pimientos y un trozo de queso de cabra.
10. Precalentar el horno y meterlo. Aquí no puedo decir ni tiempo ni temperatura porque estuve paseándome del salón a la cocina copa en mano más de media hora. Hacedlo así que a mí me funcionó.
11. Una vez ya estén dorados, apagar el horno y espolvorearle un poco de orégano.

et voilà!!




Música:
Ese piso de Alberto me suena a música francesa, risas, vino y queso. No sonaban en ese momento pero cualquier canción de la BSO de Amelie sería perfecta. Esta es mi favorita aunque no esté en francés.


Gran noche y gran mañana de resaca, pereza y mudanza...
30/05/2013.

2 comentarios:

  1. Sabes que soy muy puntillosa con los tiempos, cantidades y temperaturas pero la medida "...estuve paseándome del salón a la cocina copa en mano más de media hora. Hacedlo así que a mí me funcionó." me ha encantado XDDDDDDDDDDDDDDDDD

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  2. Fantástica!
    Y con gran acogida en otros lugares. Apuntar tb que con hojaldre de nuestro señor padre la receta gana aún más.

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